Las claves del BDSM para principiantes: dominantes y sumisos

Las claves del BDSM para principiantes: dominantes y sumisos

BDSM son las siglas de las prácticas sexuales conocidas como Bondage Discipline Sadism and Masochism (Disciplina de Bondage, Sadismo y Masoquismo). Y todo junto, se ha convertido en una de las prácticas más demandadas entre los clientes de las escorts. No sólo esto, sino que cada vez son más las parejas que se animan a introducirlas en sus encuentros íntimos.

Básicamente, hablamos de una relación entre un sumiso o masoquista, que disfruta sexualmente recibiendo órdenes y siendo azotado o golpeado, y un amo o sádico que recibe placer dando órdenes e infligiendo dolor físico.

La palabra de seguridad

Pero ¿es peligroso? ¿Es posible pasarse de la raya y hacer daño de verdad a la otra persona? Lo cierto es que esto está bajo control, ya que antes de pasar a la acción, ambas partes acuerdan una palabra de seguridad que compromete a ambos a detenerse si es usada por uno de los dos (habitualmente, por la parte sumisa o masoquista).

Suele emplearse una palabra que quede fuera del ámbito del sexo. Es decir, no es apropiado usar un “me haces daño”, “detente” o “para, por favor”, puesto que a muchas personas les excita hacer ver que quieren que la parte sádica para y fingir que están sufriendo de verdad. Por el contrario, palabras que queden fuera de lugar son las ideales. Algo como “paraguas”, “patatas fritas” o “Área 51”. Además, ayudan a hacer que la otra parte tenga que pararse a pensar por qué le están diciendo algo así, lo que facilita que lo relacione con la palabra de seguridad.

La dominatrix

Muchos hombres disfrutan siendo azotados por una mujer, con las manos o, incluso, con un látigo o una fusta. Otros, desean ser pisoteados por una escort que calce tacones o botas altas de cuero.

Por lo general, el look de dominatrix es uno de los más excitantes para los hombres: el aspecto de femme fatale despierta pasiones y hace que la escort pueda meterse en el papel de mujer dominante, que hace lo que quiere y obliga a suplicar clemencia a los hombres que tiene a sus pies.

El fetiche

Este tipo de relaciones puede suponer un fetiche, más que una fantasía sexual, para muchas personas. O, incluso, ambos.

Por este motivo, no siempre es necesario que se produzca el coito. En muchas ocasiones, lo único que busca la parte sumisa es recibir castigo físico y dolor, con los que consigue el placer sexual que está buscando.

Si hablamos de una escort y su cliente, siempre dependerá de los servicios que haya contratado él. Así que, si quieres probar esta práctica sexual, ¿a qué esperas? Puedes contratar los servicios de una señorita de compañía para gozarla cuanto antes.

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